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Wednesday, January 18, 2012

LLEGA EL TET - TETは来る

Aterrizado ya hace días, observo a la ciudad que se prepara para mi tercer año nuevo lunar. El Tet. El año del dragón. Un año excelente para casarse o tener hijos pues éstos serán fuertes, independientes, valientes, sabios y además por si fuera poco madurarán a edad temprana. 

Después de las celebraciones decembrinas parece como si éstas se prolongaran en una especie de días de la marmota, ahora en tierras indochinas. Los árboles (mandarinos) y las ramas de melocotoneros se trasladan sobre las motos de los xeones (lease individuos malencarados que te llevan en moto por unos cuantos dongs) a toda velocidad entre el tráfico. Algunos atascos son provocados por estos teleárboles a domicilio. Parece ser que las ramas de los melocotoneros ahuyentan a los malos espíritus. Son los días que preceden al letargo de la ciudad. Los vietnamitas cierran prácticamente todos los negocios y regresan junto a sus familias a sus lugares de origen durante esos días. Los bancos por ejemplo cierran toda la  semana. La actividad frenética de las calles desaparece. Es invierno pero parece otoño. 








Saturday, July 2, 2011

EL PARQUE DE LAS NOVIAS DE COLORES

El jardín botánico de Hanoi se llena, unos domingos sí y otros también, de novias a la búsqueda de doscientas cincuenta fotos selectas para sus lustrosos álbumes de bodas. Cada novia va acompañada del preceptivo novio, de un fotógrafo con cámara profesional ad hoc y de una cohorte de primas a la caza, maquilladoras con maleta portátil llena de cremas, vestidos de quita y pon y botellas de agua, madre vigilante del peinado imposible y el abuelo si las circunstancias de salud y meteorológicas acompañan.

Es divertido ver el cruce de cámaras, novias y paseantes del jardín mezclándose en la calurosa tarde de este fin de semana. Más o menos afortunadas por la madre naturaleza todas dan lo mejor de sí mismas sonriendo y obedeciendo las más extrañas peticiones de los fotógrafos. Éstos se recrean en pedirles poses que van desde los novios agachados buscando una moneda (o algo así) hasta la clásica foto mirando al infinito con ojos trascendentes y brillantes.

Según avanza la tarde el cansancio se acumula y muchas exhaustas se derrumban en las banquetas buscando un segundo de alivio al agotamiento. Muchos son muy jóvenes, apenas dieciocho años. Algunos de los novios tienen cara de susto. Ellas tienen cara de triunfo. La boda se realizará pasadas unas semanas o incluso unos meses. Nunca se hace en el mismo día. 

Novias con vestidos blancos, amarillos, rojos, violetas.... el arco iris completo al servicio de unas novias sedientas de recuerdos para el futuro.






Tuesday, June 14, 2011

TRANSPORTE DE ANIMALES EN VIETNAM


Sólo temíamos que con el bamboleo del cerdo (abierto en canal), éste acabara en medio de la autopista. Afortunadamente el colega tenía práctica.

Friday, May 27, 2011

UN ROLLS EN HANOI

Un toque de surrealismo aderezado quizá con una dosis de corrupción. Un Rolls Royce en medio del millón de motos de cuatrocientos dólares de Hanoi. No es el primero que veo.


Friday, April 29, 2011

HANOI DULCES SUEÑOS


Hanoi. Centro de la ciudad. Dos de la tarde. Atascos, ruidos, polvo y barullo. Sueño profundo entre el caos. Una extraña muñeca me mira silenciosa. Se ve que el negocio va bien. O no.

Sunday, March 27, 2011

FESTIVAL DEL DRAGÓN - ドラゴンフェスティバル




Recupero fotos de meses pasados. El festival del dragón o algo parecido en Hanoi. En cualquier rincón se improvisa un espectáculo. Éste lo encontramos en una calle cualquiera. Un viejecillo en forma se pone a dar saltos con dos antorchas frente a una comparsa de adolescentes que bailan disfrazados de un dragón multicolor. Todo en medio de la calle con las motos paradas y la gente mirando divertida. La calle protagonista de sí misma en estado puro.

Tuesday, December 28, 2010

MARISCO JUNTO AL LAGO TRÚC BACH - チュックバッハ湖


El mejor restaurante de Hanoi para tomar marisco no es precisamente el más elegante de la ciudad. Tampoco es un lugar tranquilo y el humo de los coches es a menudo compañero habitual de los platos. El servicio impecable impecable no es y la clientela distinguida distinguida tampoco. Hay unas banquetas de plástico que son las sillas y unas mesas pequeñas del mismo material para apoyar los platos. El lavavajillas es una señora en cuclillas que se inclina frente a un grifo y lava los platos que deja diligente sobre la misma acera de la calle. Enfrente está el lago de Trúc Bạch, un lago pequeño al norte de las calles laberínticas del centro, donde en octubre del 67 un piloto americano llamado John McCain, habiendo sido derribado su avión A-4 Skyhawk por un misil antiaéreo, cayó en paracaídas sobre sus aguas (pongo la histórica foto de su recogida por los viets). Después de ser capturado se le trasladó a la famosa prisión de Hoa Lo, más conocida como Hanoi Hilton, donde estaría casi seis años (el apodo de la prisión "Hilton" creo que no necesita explicación).

Los cangrejos, gambas y bogavantes (o algo parecido) se mueven intranquilos en una especie de peceras con los cristales no demasiado limpios. Los camareros o pinches, jovencísimos, esperan la orden para introducir la mano o una especie de gancho y extraer el contenido del plato que los impacientes clientes esperamos. Los bichos se mueven nerviosos. Las gambas son puestas cuidadosamente en una especie de sartén de rejilla y puestas al fuego inmediatamente y al plato a continuación. Dos minutos escasos. Los centollos, enormes, son colocados sobre la acera mirando al cielo y a continuación una señora o una niña, depende del momento, le clava unas tijeras en el vientre a la vista de la expectante clientela mientras el pobre bicho mueve las patas sin esperanza. Una olla por lo menos de la época en que McCain cayó al lago le espera.

El mejor restaurante para tomar marisco de Hanoi no es precisamente el más limpio de Indochina, pero nunca me ha sentado mal ninguna cena. Cuando comienza a escasear la comida debido a la gran afluencia de clientes, aparece un chico en una moto desvencijada que a su espalda trae una caja grande con nuevos candidatos para el fuego. Cada vez que voy allí, las más de las veces soy el único extranjero. Dejo que pidan por mí en ese idioma ininteligible que me rodea y la mesa se llena siempre con los mismos platos. En eso somos rutinarios. ¿Para qué variar y correr el riesgo de equivocarnos?. Almejas, langostinos o cigalas y una especie de caracoles de mar, finalizando con unos "noodless". Siempre pedimos lo mismo pero cada cena es distinta. La calle con su vida incesante a ras de asfalto, los niños que se acercan para vendernos sus paquetes de chicles con xilitol, la muchacha de mirada triste que atraviesa la calle con su bicicleta para vender una especie de pasteles caseros, el hombre que guarda las motos que siempre sonriente nos recibe, la matriarca con sus gafas pequeñas chequeando las cuentas, la variopinta clientela que va desde grupos de hombres medio peonzas, familias al completo con abuela en pijama incluida, una pareja de daneses despistados un domingo de septiembre y hasta alguna cantante local vestida al más puro estilo fashion-viet que llega al restaurante en un coche que seguramente iguala al presupuesto de alguna región del país. Todo hace que cada vez que vamos allí sea distinto. Recuerdo la mirada asombrada y divertida de Rubén ante este espectáculo cuando le llevamos allí a cenar. Diez euros escasos para tres personas fue la cuenta. 

El mejor restaurante para tomar marisco de Hanoi no tiene nombre. Tan solo es una esquina perdida en la calle que bordea al viejo lago de Trúc Bạch. 

















Saturday, November 20, 2010

HOI AN - ベトナム

Hoi An o la joya de la corona de la costa de Vietnam. Declarada Patrimonio de la humanidad por la Unesco. En el barrio viejo la casa más nueva tiene cien años. Justo en el centro de la costa serpenteante de Vietnam, junto a la antigua capital Hue o la más cercana aún Danang que por cierto tiene (intenté ir pero no pude) un pequeño cementerio con las tumbas de algunos soldados españoles que allá por el año 1858, formando parte de la primera expedición francesa a Indochina, intentaron entrar por allí. Casi todos murieron. Hoy ese cementerio yace en el olvido. 

Lamento el retraso en alimentar al blog pero las circunstancias laborales actuales son como un depredador implacable que me tienen secuestrado casi literalmente. Pero uno es duro o eso cree y arranco al reloj unos minutos para teclear algunas vaguedades. Por Hoi An se paseo Michael Caine siendo un americano impasible simulando rincones de un Saigon que ya no existe. Si la volvéis a ver, es Hoi An la que se exhibe en algunas escenas. 

Los detalles. Hoi An reclama que nos fijemos en sus detalles. En su pequeño centro que limita al oeste con un puente japonés del año 1590 y al este con un mercado típico vietnamita, o sea, ruidoso y fascinante. Los detalles harán que nos olvidemos de las hordas de turistas. Muchos españoles. Es curioso pero al turista español se le ve venir, se le, se nos, distingue de lejos. Y no sé porqué. Quizás la ropa, los gestos, las conversaciones en voz alta cuando no a gritos, la mala educación en algunos y la mirada inquisitiva en otros. Ese "toque" típico que tienen (que tenemos) los hispanos. A veces uno se anima y se atreve a adivinar hasta la provincia de la que vienen. Ese es de Santander "capital" o ese no puede ser más que de Madrid o aquel gafapasta seguro que es de Barcelona. Y no hace falta que abran los labios.

Pero no divaguemos. Hoi An requiere ser paseada cuando llueve o al atardecer o a muy primera hora de la mañana. Huyendo claro está de la gente, pues Hoi An tiene calles estrechas propensas a los pequeños atascos de guías con brazo en alto y paraguas de colores. Pasear a la orilla del río mientras las barcazas sestean. Entrar en la casa de la familia Tran con muchos muchos años entre sus paredes y descubrir curiosamente que la tienda de recuerdos es más grande que la propia casa. Hacerse un traje a medida por 60 euros en doce horas y comprobar con sorpresa que han acertado con las medidas. Cenar en uno de sus restaurantes de color miel mirando al cielo que se oscurece por momentos con un color azul intenso y húmedo. Asomarse a la ventana del hotel a las siete de la mañana y comprobar que ese ruido que te ha despertado no era otra cosa que un búfalo de agua chapoteando. Los detalles. La isla Cu Lao Cham, situada frente a Hoi An, es la siguiente etapa.